domingo, 30 de marzo de 2014

El hombre de negro

A principios de los noventa, Johnny Cash ya no era el icono de autenticidad que había asombrado al mundo de la country music y el Rock, con su desbordante personalidad y memorables canciones a lo largo de tres décadas. 

Su cuerpo había iniciado una decadencia ya imparable, y nadie pensaba que tuviera nada más que decir. Afortunadamente, el rey midas de la producción moderna, Rick Rubin, que se había ganado el respeto de la industria musical y de la crítica más selecta, se fijó en él e ideó un ambicioso proyecto de dignificación, partiendo de la máxima del propio Cash: tres acordes y la verdad, apostando por un minimalismo casi fantasmal, reduciendo los arreglos musicales al mínimo y dejando que la profunda voz de Cash fuera la protagonista absoluta. A partir de ese momento, y durante diez años, Cash y Rubin produjeron 10 discos memorables, conocidos como las American Recordings. 

Un proyecto que al principio no entusiasmó al propio Cash, pero que al final se convirtió en la única razón para vivir de este grandísimo artista hasta el fin de sus días. En las American Recordings, Cash dejó testimonio de su fe inquebrantable, de su resignación ante el final, pero también de su gran capacidad para contar historias y apropiarse de ellas, de su magnética personalidad.

Cuando la década de los ochenta comenzaba a terminar, el contrato de Cash con Columbia Records llegó a su fin. Era el momento de más baja popularidad del artista, y los nuevos trabajos que firmó, bajo el sello Mercury, no hicieron que la situación variase en demasía. Parecía que, esta vez sí, la carrera del hombre de negro había entrado en su ocaso definitivo (algo por otro lado lógico, si piensan en la edad y la trayectoria que en aquellos momentos ya atesoraba). Pero fue entonces cuando sucedió algo que cambiaría por completo el rumbo de los acontecimientos, y eso fue el momento en que el productor Rick Rubin se cruzó en su camino. Trabajador incansable, había cosechado hasta la fecha numerosos éxitos, gracias al ojo que tuvo a la hora de trabajar con formaciones tan dispares como Aerosmith, Run DMC, los Red Hot Chilli Pepper del “Blood Sugar Sex Magic”, e incluso The Cult. A través de su recién fundado sello, American Recordings, Rubin ofreció a Johnny Cash la posibilidad de grabar una serie de versiones de artistas actuales, a los que Cash debía aportar su particular perspectiva. 
Esta es la génesis del “American Recordings vol. 1
, que fue grabado en el salón de la casa de Rubin, con Cash y su guitarra esencialmente, y en el que se hacía un repaso al cancionero de artistas como Nick Lowe, Krts Kristofferson, Leonard Cohen o Tom Waits, además de incluir algunas composiciones del propio Cash. Como ven, y dados los antecedentes contextuales que les hemos dado (artista en decadencia, proyecto singular, producción austera), el resultado no era del todo esperanzador. Pero he aquí que la magnitud de un artista no solo se mide por lo que hizo, sino por lo que es capaz de hacer una vez se encuentra en sus horas más bajas. Johnny Cash puso todo lo que tenía dentro en este nuevo proyecto, y el resultado fue un éxito rotundo. En 1994 fue el ganador del premio al mejor álbum de folk, pero sobre todo logró que Johnny Cash se diera a conocer entre un público no habitual para él: los más jóvenes

Así pues, una vez que Rubin y Cash habían hecho lo más difícil y en tiempo record, el camino se abría ahora con diáfana claridad: grabarían más “American Recordings”. En 1996 veía la luz “Unchained”,
que se convertía en el segundo volumen de la serie, y en el que ya contaba con banda de acompañamiento para la ocasión. Y no cualquier banda, pues “Unchained” fue grabado junto a Tom Petty and the Heartbreakers. En este volumen aumenta ya el número de temas versionados, y algunos de los incluidos comienzan ya a ser sorprendentes, pues vemos como Johnny Cash tiene un espectro de influencias ciertamente amplísimo: escuchen si no “Rusty Cage”, de Soundgarden, o incluso “Rowboat”, de Beck Hansen. Una mera muestra de lo que lograría pocos años después. Los galardones volverían a llegar, en este caso al de mejor álbum country.

Pero no todo iban a ser alegrías en esta segunda juventud del artista. Le fue diagnosticado, en principio, el síndrome de Shy – Drager, aunque poco después este diagnóstico cambiaría al de neuropatía asociada a la diabetes. Lo que si quedeba claro es que su salud se había resentido, sus giras acortadas, y Cash debía tomarse las cosas con más calma. Aún así, en el año 2000 aparecía el siguiente volumen de American Recordings: “Solitary man”.
En él, podemos encontrar a un Cash con una voz más profunda y grave de lo que ya de por sí era habitual en él, pero esto no hizo sino aportar un toque más sombrío y solemne a sus canciones. En esta vida, todo suele ser cuestión de gustos o apreciaciones, pero bajo nuestro punto de vista este volumen III es, posiblemente, el mejor de todos los que Cash editara junto a Rick Rubin. Parece que la fórmula, ya trabajada en los dos volúmenes anteriores, ha cuajado ahora a la perfección. El sonido es rotundo y vibrante, la voz oscura y emocionante, y las versiones mucho más que sublimes. Las dos que abren el disco, “I won´t back down” de Tom Petty, y “Solitary man” de Neil Diamond, son auténticas obras maestras. Piensen que son canciones que sus artistas originales compusieron con Johnny Cash como referencia directa, y que es ahora el propio Cash el que aportaba su particular perspectiva. Pero la cosa no queda aquí, pues se atreve con “I see a Darkness”, del gran Bonnie “Prince” Billie, que en voz del hombre de negro suena totalmente devastadora. Y como guinda al pastel, su aportación al cancionero contemporáneo, con dos enormes versiones de “One” deU2 y, sobre todo “The Mercy Seat”, de Nick Cave. En esta ocasión vuelve a incluir canciones propias, pero el resultado final volvía a elevar el propio listón que él mismo se había impuesto, firmando uno de sus mejores trabajos hasta la fecha.
A pesar de que su salud seguía resintiéndose más y más, aún tendría fuerzas para dejarnos su último suspiro musical. 
En el año 2002, y de nuevo de la mano de Rick Rubin, aparecía el cuarto volumen de los American Recordings que bajo el título de “The man comes around” 
nos mostraba a un Cash muy envejecido en la portada, pero perfectamente acompañado por el color que siempre vistiera, el negro. Su voz ya se ha tornado seminal y crepuscular, capaz de embargarnos de la manera más absoluta. Para la ocasión, decidió dar forma a “Personal Jesus”, de Depeche Mode, “In my life”, de The Beatles o “I hung my head”, de Sting, como momentos más destacados. Pero lo cierto es que este “The man comes around” incluía uno de los momentos más brillantes de toda la extensa trayectoria de Cash; nos estamos refiriendo a la versión que realiza de “Hurt”, de Nine Inch Nails. Para que se hagan una idea, el propio Trent Reznor afirmaba, años más tarde, que una vez escuchó la versión de Cash, fue incapaz de escuchar la suya propia otra vez. El video clip, de una emotividad y cercanía tremendas, nos mostraba a un anciano Cash, rodeado de todo tipo de lujo y riquezas, haciendo repaso a qué había sido su vida. Las imágenes del Cash anciano se intercalaban con otras de su dislocada y exitosa juventud, así como de su madurez junto a June Carter, para devolvérnoslo de nuevo en su tranquila ancianidad. Un perfecto complemento a una de las mejores versiones que se han hecho jamás de una canción.  

Y escuche, como venia, el sonido del trueno:
Una de las cuatro bestias diciendo "ven a ver"
Y yo vi.
Y contemple, un caballo blanco.

Hay un hombre caminando por ahí tomando nombres
Y el decide a quien liberar y a quien culpar
No a todos se les tratara igual
Habrá una escalera dorada hacia abajo
Cuando el hombre venga por aquí

Los pelos de tu brazo se erizaran
Al terror en cada trago y en cada sorbo
Para que participes en esta ultima copa ofrecida
O desaparecen en el suelo del alfarero
Cuando el hombre venga por aquí

Escuchar las trompetas, escuchar los gaiteros
Cien millones de ángeles cantando
Multitudes marchan al gran timbal
Voces llamando, voces llorando
Algunos nacen y otros están muriendo
Es el Reino de Alpha y Omega
Y el remolino esta en el árbol de espinas

Las vírgenes están recortando sus mechas
El remolino esta en el árbol de espinas
Es difícil para ti patear en contra de los aguijones
Hasta el Armagedón, no hay paz contigo, no hay paz
Luego, el gallo llamará a sus pollos a casa
El hombre sabio se inclinará ante la lanzada
Y a sus pies que le echan sus coronas de oro
Cuando el hombre venga por aquí

Quien es injusto, sea injusto todavía
Quien es justo, practique la justicia todavía
Quien es inmundo, sea inmundo todavía
Escuche las palabras de largo por escrito
Cuando el hombre venga por aquí

Escuchar las trompetas, escuchar los gaiteros
Cien millones de ángeles cantando
Multitudes marchan al gran timbal
Voces llamando, voces llorando
Algunos nacen y otros están muriendo
Es el Reino de Alpha y Omega
Y el remolino esta en el árbol de espinas

Las vírgenes están recortando sus mechas
El remolino esta en el árbol de espinas
Es difícil para ti patear en contra de los aguijones
En la medida quintal y la libra centavo
Cuando el hombre venga por aquí

Y oí una voz en medio de las cuatro bestias
Y miré, y he aquí: un caballo pálido
Y su nombre, de quien estaba sentado sobre él, era la muerte
Y el infierno le seguía


“The man comes around” incluía uno de los momentos más brillantes de toda la extensa trayectoria de Cash; nos estamos refiriendo a la versión que realiza de “Hurt”, de Nine Inch Nails.  (considerada como su epitafio por el conocimiento que tenía de su grave enfermedad) 
Para que se hagan una idea, el propio Trent Reznor afirmaba, años más tarde, que una vez escuchó la versión de Cash, fue incapaz de escuchar la suya propia otra vez. El video clip, de una emotividad y cercanía tremendas, nos mostraba a un anciano Cash, rodeado de todo tipo de lujo y riquezas, haciendo repaso a qué había sido su vida. Las imágenes del Cash anciano se intercalaban con otras de su dislocada y exitosa juventud, así como de su madurez junto a June Carter, para devolvérnoslo de nuevo en su tranquila ancianidad. Un perfecto complemento a una de las mejores versiones que se han hecho jamás de una canción.  
Me hiero a mí mismo hoy
para ver si aún siento,
me concentro en el dolor
la única cosa que es real.
La aguja perfora un orificio,
el viejo pinchazo familiar
trata de matarlo todo
pero yo recuerdo todas las cosas.

¿En qué me he convertido?
Mi más dulce amigo,
cada persona que conozco
se aleja al final.
Pudiste tener todo
mi imperio de impureza,
te defraudaré
y te lastimaré.

Uso mi corona de mierda
en mi trono de embustero
lleno de pensamientos rotos
que no puedo reparar.
Bajo la mancha del tiempo
el sentimiento desaparece,
eres alguien más
y yo aún estoy aquí.

¿En qué me he convertido?
Mi más dulce amigo,
cada persona que conozco
se aleja al final.
Pudiste tener todo
mi imperio de impureza,
te defraudaré
y te lastimaré.

Si pudiera empezar nuevamente
a un millón de millas de aquí
me conservaría a mí mismo…
encontraría un camino…

Esta nueva edición de los American Recordings le volvería a granjear varios premios Grammy, una vez más, y hacía que su espectro llegara a las cotas más altas de su carrera. Pues había logrado lo que muy pocos y contado artistas han conseguido en la historia de la música: aunar a varias generaciones bajo un mismo manto musical. Desgraciadamente, en septiembre de 2003 fallecía, justo cuando ya se había embarcado en el quinto volumen de la serie.
Quién sabe qué hubiera sido de ella de haber continuado en activo el dúo Cash – Rubin, pero es un hecho irrefutable que en sus diez años de colaboración lograron algo difícilmente imaginable a principios de los noventa: colocar al gran Johnny Cash en ese altar del que nunca debió descender. Y lo hizo con valentía, pues el proyecto de versionar a grupos tan dispares y actuales no era sencillo, pero los resultados saltan a la vista cuando la calidad del artista es tan alargada como ésta.
Se puede correr por un largo tiempo
Correr por un largo tiempo
Correr por un largo tiempo
Tarde o temprano, Dios te hará caer
Tarde o temprano, Dios te hará caer

Ve a decirle al que miente lengua larga
Ve y dile a ese jinete de medianoche
Dígale al excursionista, al jugador, al que muerde de nuevo
Dile que Dios lo hará caer
Dile que Dios lo hará caer

Bueno, mi bondad graciosa déjenme decirles la noticia
Mi cabeza ha sido mojado con el rocío de la medianoche
He estado en el doblado "la rodilla hablando con el hombre de Galilea
Me habló con esa voz tan dulce
Me pareció escuchar el arrastrar de los pies del ángel
Me llamó por mi nombre y mi corazón se detuvo
Cuando dijo: "John va hacer mi voluntad!"

Ve a decirle que miente lengua larga
Ve y di a ese jinete de medianoche
Dígale al excursionista, al jugador, al que muerde de nuevo
Dile que Dios lo hará caer
Dile que Dios lo hará caer

Se puede correr por un largo tiempo
Correr por un largo tiempo
Correr por un largo tiempo
Tarde o temprano, Dios te juzgara
Tarde o temprano, Dios te juzgara

Así que usted puede lanzar su piedra y esconder la mano
Workin 'en la oscuridad contra tu prójimo
Pero tan cierto como que Dios hizo en blanco y negro
Lo que está abajo en la oscuridad, será llevado a la luz

Se puede correr por un largo tiempo
Correr por un largo tiempo
Correr por un largo tiempo
Tarde o temprano, Dios te hará caer
Tarde o temprano, Dios te hará caer

Ve a decirle al que miente con lengua larga
Ve y dile a ese jinete de medianoche
Dígale al excursionista, al jugador, al que muerde de nuevo
Dile que Dios lo hará caer
Dile que Dios lo hará caer
Dile que Dios lo hará caer

Johnny Ray Cash, 26.02.32 / 12.09.2003

Buena vida para todos