martes, 21 de enero de 2014

Misplaced childhood

Misplaced Chilhood es el 3er álbum de estudio de la banda inglesa de rock "Marillion".
Fué publicado en junio de 1985 y ha sido el álbum más exitoso de la banda hasta la fecha, alcanzando el puesto 1 en la lista de discos más vendidos en el Reino Unido en 1985.
Álbum conceptual de la banda, trata sobre el amor, el éxito repentino y la infancia perdida. El vocalista Derek William Dick (Fish) explico que había concebido el disco bajo los efectos del LSD.
“Misplaced Childhood” es una obra conceptual. Una ópera rock en el sentido de que el disco sigue una continuidad temática y también sonora en las canciones. Partiendo de la base del significado del título, el álbum tiene un carácter muy nostálgico y en parte nos supone una especie de ejercicio psicológico de psicoanálisis, al intentar superar todas las causas pendientes que se dejaron en la infancia.

La apertura de la suite formada por las 5 primeras canciones , la da “Pseudo silk kimono”. (00:00 h) El sonido del órgano y la lejana y dolorosa voz de Fish, confieren al inicio del disco un carácter sacro muy intenso. Se trata al fin y al cabo de la intro que nos pone en antecedentes de lo que nos espera durante los siguientes 3 cuartos de hora “… "Seguro envuelto en un falso kimono de seda, haciendo aros con el humo, absolutamente ignorante, manchas de nicotina, lágrimas secas hace mucho, mucho tiempo, lágrimas invisibles, seguro en mis propias palabras, aprendiendo de mis palabras, broma cruel, broma cruel." el espíritu de una infancia extraviada se levanta para hablar a su mente, a este huérfano de corazón roto, desilusionado y cicatrizado. Un refugiado”. Luego de forma continua se da paso a la más potente “Kayleigh”, (02:15 h) que precisamente aborda un problema de
 amor no correspondido finalmente, un sentimiento que surgió de la infancia, y que en este  caso se basa, por lo visto, en una experiencia personal por parte de Fish. El sonido de las afiladas guitarras a cargo de Steve Rothery y las notas de teclado que lo envuelven de un sonido de ensoñación, es lo que más caracteriza a esta balada. En la letra se ve la añoranza de dicha relación amorosa infantil, en aquellas tiernas primeras experiencias de las que se recuerdan “Kayleigh, sigo intentando escribir esa canción de amor,  Kayleigh, es más importante para mí ahora que te has ido.
Quizás se demuestre que estábamos en lo cierto,  o también que era yo el que se equivocó”. La canción es un intento de Fish de reconquistar a Kayleigh, aludiendo al pasado en el que como niños estuvieron unidos, y haciéndose preguntas ¿Recuerdas los corazones de tiza  fundiéndose en la pared de un patio de juegos? ¿Recuerdas las escapadas al atardecer de salones de colegio bañados por la luna? En el disco está unida umbilicalmente al otro gran clásico del repertorio de la banda, “Lavender”.

"Lavender", (06:18 h) pieza corta creada para piano nos muestra el continuo recuerdo  de ese amor de la niñez. 

"Estaba paseando por el parque distraído en mis sueños cuando oì el ruido de los surtidores haciendo un rocío sobre la hierba estival. 
Entonces oí a los niños cantando, estaban corriendo a través de los arco iris. 
Estaban cantando una canción para ti.  Bueno, me parecía que era una canción para ti,  Ésa que yo quise escribir para ti, para ti. "
El piano le entrega el mando a la guitarra de Steve Rothery hasta la fundición de Lavender con Bitter Suite.

Bitter suite” (08:42 h). Una canción dividida en 5 partes. La primera de ella abre con una narración de un oscuro y misterioso ambiente nocturno. Después, la segunda parte “Lost weekend”, da paso a Fish en un quejumbroso proceder vocal, para que luego curiosamente la tercera sección de esta suite “Blue angel”, recupere el sonido de la melodía de las guitarras de “Lavender”, cambiándose radicalmente de estilo en la 4ª parte, que deja de lado el carácter épico de esa melodía compartida por “Lavender” y la sub-parte “Blue angel”. La continuidad sonora se mantiene en la última parte de la suite, engarzándose con la 5ª canción.


“Heart of Lothian”,(16:39 h)  dividida en 2 partes.
La primera "Muchachotes" con una tremenda energía tanto a cargo de la guitarra de Rothery, que se vuelve a poner en un brutal tono épico, y un Fish muy animado y agudo al micrófono.
La 2da, "Llamada a escena" (19:40 h) es desacelerar por completo la 1era parte, reduciéndose en el lamento final hasta finalizar el lado A. "Y el hombre de la revista, 
quiere otra foto tuya todo desaliñado,  porque pareces un actor en pleno rodaje, pero te sientes como un borracho en un parking.  ¿Cómo diablos llegué hasta este punto? 
¿Realmente necesitamos un playback del espectáculo? 
Porque los muchachotes quieren irse ya a los bares. 
Vámonos. 
Y el hombre que se reflejaba en el espejo tiene ojos tristes."


Ya en la 2da parte de la obra (lado b) “Waterhole (expresso bongo)” (20:46 h), abre con una gran  percusión rotunda. No obstante, esta 2ª parte vuelve a tener continuidad sonora entre sus temas. 
“Lords of the backstage(22:53 h) se va abriendo paso desde el final de “Waterhole”, con un sonido menos contundente y más alegre, en gran parte por los animosos y fantasiosos teclados a cargo de Mark Kelly. No obstante, esto es un interludio de luminosidad y carácter amigable pop, puesto que la gran suite de la cara b, titulada “Blind curve” (24:45 h), retorna a las punzantes guitarras y los teclados atmosféricos que confieren tanta solemnidad a estos pasajes de la obra, al menos en la 1ª "Canto bajo una luz sangrante"  y 2ª " Extraños que se cruzan" de las 5 partes que la integran.
.“Mylo”, así se titula la 3ª sección, aporta algo de descanso de intensidad instrumental, la reflexión y el sonido entre lo oscuro y lo acústico se muestra en la 4ª parte “Paseo perimetral”, que afronta directamente el tema principal que deriva del disco. Fish pide claramente a gritos, tras un rato de susurros vocales que se le devuelva esa “infancia extraviada”,  "Sería increíble si pudiéramos volver a vivir todos los momentos que ya pasaron, todos los choques. 
Estoy hastiado, nunca estuve tan cansado. 
Nunca estuve tan alejado antes. 
Doy vueltas sobre lo mismo, hay aquí una presencia, siento que podría haber sido viejo, que podría haber sido discreto. 
Hay una presencia, 
un chico, yo de pequeño, 
Mi infancia, una infancia perdida, 
¡Devolvédmela, devolvédmela!"
El final vuelve a disponer de una intensidad brutal instrumental, a cargo básicamente de Steve Rothery. 

“Childhoods end (34;15 h) es un compendio total de los traumas y de las decepciones de la infancia que motivan la obra, y sobre la que gira la misma: amores acabados (“Kayleigh”), recuerdos asociados incluso a colores y olores (“Lavender”), etc. En esta pista, Fish se demuestra más afilado y directo que en toda la  obra.  No estoy solo, me giré hacia el espejo, 
y te vi, al niño que una vez amé, el niño de antes de que le rompieran su corazón, 
nuestro corazón, el corazón que creí perdido. 
¿Oye tú, te has sorprendido?, sí, más que sorprendido de saber que las respuestas a las preguntas estuvieron siempre a simple vista. 
¿Te das cuenta de que podrías haber regresado con ella? 
Pero sólo pensaste en que revivirías todos los problemas que siempre supiste, y es tan incierto. 
Porque ella tiene que seguir con su vida y tú tienes que seguir con la tuya. 
Entonces veo que soy yo, que puedo hacer lo que sea y que todavía soy el niño, porque lo único perdido fue el rumbo 
y lo reencontré. 
No hay final para la infancia, 
porque eres mi amigo de la infancia, condúceme.

“White feather”, (38:48 h)que tampoco es un final de lo más acertado, aunque sigue una lógica dentro del sonido y el carácter de “Misplaced Childhood”, ya que supone un punto de partida para superar la situación descrita y el dolor sufrido de la infancia perdida.






Buena vida para todos

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